Sello de local: la rotulación en la que se apoya el CAFM

Un sello de local es la rotulación normalizada de un local en el dibujo: número, denominación y superficie, en una posición fija dentro del polígono de local. Es el vínculo entre el plano y los datos alfanuméricos.

El sello en el plano

Número de local, denominación y superficie, ubicados en la planta. Es la unidad más pequeña a la que puede acoplarse un sistema CAFM, y el punto en el que con más frecuencia fracasa una entrega.

Qué figura en el sello

El contenido habitual por local es el número, la denominación y la superficie útil neta. Por planta se añade un sello con la superficie construida bruta. Qué campos aparecen además lo establece la directriz CAD del explotador – algunos exigen también el tipo de uso, el centro de coste o el acabado de suelo.

Por qué el número de local es la parte más importante

El número de local es la clave. A través de él, el sistema CAFM vincula el polígono de local del dibujo con el registro del libro de estancias. Si está asignado de forma incoherente o duplicado, la importación fracasa – independientemente de lo bien que se haya dibujado. Por eso la sistemática de numeración se acuerda antes del levantamiento y no después.

En edificios existentes con una numeración que ha ido creciendo con los años, este es habitualmente el punto de coordinación más laborioso de todo el proyecto.

El número de local es la clave

De todos los datos del sello, uno soporta la carga real: el número de local. Vincula el dibujo con el libro de estancias, el libro de estancias con la base de datos CAFM y esta con cada contrato que hace referencia a locales.

De ahí se derivan tres requisitos que suenan triviales y que en la práctica se incumplen con regularidad: el número debe ser único en el edificio, no debe cambiar y debe escribirse de forma idéntica en el dibujo y en la lista. Un local que en el plano se llama «1.04» y en la lista «104» es, para la importación, dos locales o ninguno.

Texto o atributo

Un sello puede estar en el dibujo como texto rotulado o ir ligado al polígono de local como propiedad. A la vista, ambos son iguales. Solo el segundo puede evaluarse.

Si el dato existe como texto libre, en la importación hay que volver a leerlo del dibujo y asignarlo al local – un paso propenso a errores que se repite con cada cambio del plano. Si va ligado al polígono, se mueve con él. Por eso entregamos polígonos de local con atributos y no solo texto.

Qué debería contener el sello

  • Número de local, único en el edificio
  • Denominación del local, es decir, el uso en lenguaje claro
  • Superficie útil neta según DIN 277, con indicación de la edición
  • Opcional: acabado de suelo y altura libre, donde se necesiten en el plano

Rara vez hace falta más. Todo lo demás está en el libro de estancias y se vincula a través del número – un sello sobrecargado hace ilegible el dibujo sin que la información sea por ello más accesible.

Dónde falla

El caso más frecuente es la numeración que ha ido creciendo: a lo largo de décadas, los locales se han dividido, unido y renombrado, y coexisten varias numeraciones – la del conserje, la de la documentación de protección contra incendios, la de los contratos de alquiler. Cuál rige es una decisión del cliente y no una que podamos tomar nosotros.

Por eso se toma antes del levantamiento. Si se aplaza, el resultado es un juego de planos que en la importación se encuentra con tres listas de inventario distintas y no encaja con ninguna.

Preguntas frecuentes

¿Qué debe figurar en un sello de local?

Como mínimo el número de local, la denominación y la superficie útil neta. Los demás campos los establece la directriz CAD del explotador.

¿Por qué es tan importante el número de local?

Es la clave a través de la cual el sistema CAFM vincula el dibujo y el libro de estancias. Los números incoherentes o duplicados hacen fracasar la importación.

¿Quién establece la sistemática de numeración?

El explotador, por regla general a través de su directriz CAD. En edificios con una numeración que ha ido creciendo se acuerda antes del levantamiento, porque una renumeración posterior afecta a todos los datos derivados.